La Comisión Nacional de Comunicación de los Pueblos Indígenas de Colombia – CONCIP, en ejercicio de la comunicación propia, expresamos nuestra solidaridad y respaldo a las hermanas y hermanos de los pueblos originarios del Ecuador, quienes en defensa de la vida y los territorios, hoy enfrentan represión, estigmatización y criminalización por parte del Estado ecuatoriano.
Rechazamos de manera contundente la violencia ejercida contra los Pueblos y Nacionalidades Indígenas que se movilizan en el marco del Paro Nacional 2025.
Nos solidarizamos con la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), con sus pueblos y con las familias de las víctimas de esta represión, entre ellas la del comunero kichwa Efraín Fuerez, asesinado el 28 de septiembre por la fuerza pública. Reconocemos en la CONAIE una voz histórica en la defensa de los territorios y de la democracia en Abya Yala, cuya legitimidad no puede ser silenciada con violencia.
Desde Colombia y desde el ejercicio propio de la comunicación indígena, condenamos las agresiones, hostigamientos y actos de censura contra comunicadores comunitarios que informan desde los territorios. La represión no solo busca frenar la protesta social, sino también acallar la palabra y la verdad. Los comunicadores indígenas y populares cumplen una labor esencial como defensores del derecho a la información, por lo cual exigimos garantías de seguridad, protección jurídica y libre ejercicio.
Desde la palabra y la comunicación propia:
• Denunciamos ante la comunidad nacional e internacional los atropellos y la violencia que vulneran la dignidad y los derechos colectivos de los Pueblos Indígenas en el Ecuador.
• Rechazamos cualquier forma de represión contra la protesta social y la movilización pacífica.
• Reconocemos el papel fundamental de la comunicación indígena para visibilizar la verdad de los pueblos, desmontar la desinformación y fortalecer la unidad continental.
Hacemos un llamado a la comunidad internacional y a organismos de derechos humanos como la ONU, la CIDH y la OEA para que actúen de manera urgente frente a esta situación. El Estado ecuatoriano debe responder por las violaciones a los derechos humanos y cumplir los convenios internacionales en materia de Pueblos Indígenas.
Como CONCIP, reiteramos que la comunicación indígena seguirá siendo una herramienta de resistencia y un tejido de unidad entre los pueblos. Nos comprometemos a visibilizar lo que ocurre en Ecuador desde nuestras plataformas y medios comunitarios, porque la defensa de la vida, la palabra y el territorio es un derecho irrenunciable.
La palabra de los pueblos no se detiene. La comunicación indígena no se silencia. Nuestra voz seguirá acompañando la lucha digna de los Pueblos Indígenas del Ecuador, con solidaridad, fuerza y compromiso ancestral.
La comunicación indígena no se calla, porque es la voz de la memoria, la resistencia y la vida. Frente a la represión, afirmamos con firmeza que los pueblos seguimos de pie, caminando la palabra y levantando la voz por la justicia y la autonomía.
¡Porque la palabra no se apaga, la comunicación indígena vive y resiste!











